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Decálogo para optimizar la visita al abogado

Publicado el 2 Sep, 2013 en Artículos

Toda persona necesita una o varias veces en su vida acudir a un abogado o abogada en general o de Derecho de Familia (matrimonialista) en particular. También, cabe la posibilidad de que conozca a un algún amigo o amiga que necesite hacerlo. Es por ello que, a continuación, expongo un decálogo de consejos para visitar a tu abogado muy útiles y prácticos para que, llegando dicho momento, pueda usted o su amigo/a rentabilizar al máximo esa visita al profesional y ayudarle, de esta manera, con su problema. Son instrucciones de fácil asimilación, de nulo coste económico y de grandes beneficios. Espero y confío le sean de gran ayuda. ELIGE: Si eres de los que les gusta comparar (profesionales, precios, servicios…), ¡perfecto!, pero hazlo siempre antes de decidirte a encargar el asunto. Después, finaliza la búsqueda e INFÓRMATE: Antes de acudir a consulta los detalles: duración, precio de la primera visita y aquéllos detalles del profesional que te preocupen. Te evitarás y evitarás situaciones algo “incómodas” al finalizar la misma. Hecho, CONFÍA: En el profesional elegido, pues la confianza es una actitud fundamental, recíproca y absolutamente necesaria para conseguir el éxito. Se nota y lo notan. Te beneficiará. Concretada cita, SONRÍE: porque ya has salvado el escollo de elegir, porque tienes cita (día y hora) con un profesional que te va a entender y ayudar con tu problema y, hecho esto, tienes ya la mitad del problema resuelto. ¡A por la otra mitad! RELÁJATE: Antes de acudir a la cita, enumera tus pensamientos por orden de importancia (de más a menos) y apunta todo aquello que deseas preguntarle y te angustia para no olvidarte de nada importante. Llévate este papel contigo. Te dará seguridad aunque no lo saques del bolso/bolsillo. Ya en consulta, HABLA PAUSADA Y ORDENADAMENTE: No te aturrulles. No sirve de nada, confunde, pierde tiempo y desvía la atención de lo verdaderamente importante. Deja que el profesional dirija las preguntas. No interrumpas y, al contestar, hazlo con, CONCISIÓN: concreta el problema yendo al grano del asunto. Recuerda que el tiempo del profesional es limitado y si lo utilizas en cuestiones secundarias, te irás de allí sin tratar lo verdaderamente importante que es para lo que has ido. Debes mantener una actitud positiva (recuerda que el profesional que tienes delante está informándote y ayudándote en tu angustia) y PREGUNTA: Todo aquello que no entiendas. Él/la está para ayudarte. No tengas apuro en preguntarle todo lo que necesites. Has de entender lo que te está diciendo. Si no lo comprendes, díselo abiertamente y, si los conceptos los consideras muy técnicos, indícaselo con amabilidad. Lo entenderá y utilizará términos más coloquiales. No te molestes si te dice algo que no te gusta o no esperabas., pues él/la está para informarte y ayudarte NO para darte la razón si no la tienes. Al concluir la visita, despídete y despídele con amabilidad. Ya en la calle, PREGÚNTATE: ¿Tienes claro cuál es tu problema, su dimensión? ¿sabes, sobre todo lo que NO debes hacer? ¿las posibles vías de solución? ¿costes? ¿te sientes más relajado/a y más tranquilo/a?, pero y, sobre todo ¿te merece confianza el profesional elegido? Si las respuestas son positivas, has acertado. En caso contrario, sigue buscando y vuelve a leer y seguir estas pautas. Pero, siempre y en todo momento, NUNCA DECIDAS “EN CALIENTE”: Relájate, vete a dar una vuelta, queda con un amigo y aprovecha para hablar de otras cosas (te ayudará a tomar distancia de tu problema). Recuerda la máxima de don Jardiel Poncela “Si el problema tiene solución ¿por qué preocuparse? Pónsela. Y si no la tiene ¿por...

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